Caída histórica en la vacunación infantil y adolescente

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió un fuerte llamado de atención ante el marcado descenso en las coberturas de vacunación infantil, adolescente y materna registrado en los últimos años en el país. Basada en informes oficiales del Ministerio de Salud y en su propio Observatorio de la Infancia y Adolescencia, la entidad calificó el panorama como “de extrema fragilidad” y advirtió que la baja inmunización abre la puerta a la reaparición de enfermedades que Argentina había logrado controlar o eliminar.

Según el comunicado difundido, el retroceso de las coberturas compromete la protección comunitaria frente a afecciones como sarampión, rubéola, poliomielitis, hepatitis A, coqueluche y otras patologías prevenibles por vacunas.
“Estamos frente a una fragilidad inmunológica que afecta a toda la población pediátrica. Las cifras actuales no solo ponen en riesgo la protección individual, sino que impactan en la salud pública en su conjunto”, explicó la doctora Alejandra Gaiano, prosecretaria del Comité de Infectología de la SAP.
El análisis de la SAP confirma que durante 2024 ninguna vacuna del Calendario Nacional de Vacunación alcanzó la meta del 95% recomendada para garantizar inmunidad colectiva. Varias dosis —especialmente las aplicadas a los cinco años y en la adolescencia— se ubican incluso por debajo del 50%.
Entre los casos más preocupantes, la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) en niños de cinco años cayó a un 46% de cobertura, menos de la mitad del nivel sostenido entre 2015 y 2019. El refuerzo contra poliomielitis en esa misma edad retrocedió a 47%, y la triple bacteriana celular quedó en 46%.
La tendencia también afecta a los adolescentes. La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), fundamental para prevenir cánceres genitales, registró coberturas de apenas 55% en mujeres y 51% en varones. La triple bacteriana acelular aplicada a los once años descendió del 82% al 54%, un dato crítico en un contexto donde el país atraviesa un brote de coqueluche con cinco muertes confirmadas.
“La caída de las coberturas es transversal, pero es especialmente alarmante en menores de 18 meses, embarazadas y adolescentes, donde detectamos las mayores brechas”, advirtió Gaiano.
La baja vacunación también se observa en los esquemas básicos del primer año de vida: la tercera dosis de la quíntuple y la poliomielitis inactivada, ambas a los seis meses, mostraron un descenso de diez puntos porcentuales desde el período prepandemia. Más de 115.000 bebés no completaron esas dosis clave.
Frente a este retroceso, la SAP reclama el fortalecimiento de las estrategias territoriales de vacunación, la recuperación activa de niños y adolescentes con esquemas incompletos, campañas de vacunación en escuelas y una comunicación intensiva para enfrentar la desinformación.
“La confianza social en las vacunas se debilitó y es imprescindible reconstruirla. Las vacunas son seguras, eficaces y gratuitas. Son un derecho para la infancia y una responsabilidad del Estado”, remarcó la doctora Marianela Borra, secretaria del Comité.
La entidad insistió en que todas las vacunas del calendario oficial son obligatorias y están disponibles sin costo en centros de salud de todo el país. Y concluyó: “Revertir esta tendencia es urgente si queremos evitar el regreso de enfermedades que ya demostraron su capacidad de causar brotes graves”.