En el marco del debate público sobre el plan estratégico, se difundió un documento con observaciones que advierten inconsistencias entre los objetivos planteados y su implementación, además de señalar vacíos en materia de financiamiento, ejecución de obras y acceso a la información. El comerciante y empresario Edgardo Paso sostuvo que el proyecto presenta un enfoque más enunciativo que operativo y que aún no brinda certezas sobre su impacto real en la vida cotidiana de los vecinos.
Desde el inicio, Paso aclara que se trata de un análisis personal, realizado “contra reloj” durante la temporada de verano y sin ser especialista técnico. Aun así, plantea que la magnitud del proyecto exige justamente ese tipo de involucramiento ciudadano, aunque advierte que el nivel de complejidad dificulta una comprensión real por parte de la comunidad.
En ese sentido, reconoce el trabajo realizado por el Municipio, pero plantea que la participación pública pierde sentido si la información no es accesible: “Si la gente no entiende, no hay participación”, resume.
Para Paso, el éxito del proceso no depende únicamente del contenido del plan, sino de su capacidad de ser comprendido por la ciudadanía: “Si la gente entiende qué va a pasar con su casa, su barrio o su comercio, el Municipio hizo un buen trabajo. Si no lo entiende, no informó”.
Un plan con diagnósticos, pero sin “plan de ejecución”
Uno de los ejes centrales de su planteo es que el proyecto presenta abundante información, estudios y diagnósticos, pero carece de definiciones concretas sobre cómo se resolverán los problemas estructurales de la ciudad.
En sus palabras, el plan aparece como “enunciativo”: una serie de objetivos y buenas intenciones sin un esquema claro de ejecución, financiamiento y prioridades. “Es como decir que vamos a ir a la guerra y vamos a ganar, pero no tener el plan de batalla”, grafica.
Esta falta de precisión se vuelve especialmente relevante en temas como el manejo del agua de lluvia, donde señala que hoy se pierden grandes volúmenes de agua dulce que terminan en el mar, afectando además la dinámica costera. Según plantea, el problema está identificado, pero no así la solución concreta: cuánto costará, cómo se financiará y en qué plazos se ejecutará.
Infraestructura crítica: dudas sobre cloacas, energía y servicios
Otro de los cuestionamientos más fuertes apunta a la infraestructura básica. El documento elaborado advierte que amplias zonas de Pinamar, Ostende y Valeria del Mar aún no cuentan con red cloacal, y cuestiona cómo se proyecta el crecimiento urbano sin resolver previamente este déficit.
“Hoy el plan es muy lindo, pero yo quiero tener cloacas”, sintetiza, remarcando además que se trata de una decisión que debería involucrar a la comunidad, incluso en términos de financiamiento.
En paralelo, plantea dudas sobre el sistema eléctrico. Según su análisis, el crecimiento proyectado requeriría inversiones de entre 100 y 150 millones de dólares en nuevas subestaciones y redes de distribución, sin que quede claro de dónde saldrán esos recursos ni cómo se garantizará el abastecimiento futuro.
También advierte sobre problemas cotidianos no resueltos: cortes de luz, falta de agua en fines de semana largos y deficiencias en el drenaje urbano. “Llueve, se corta la luz, falta el agua. ¿Dónde están esas obras?”, se pregunta.
Falta de definiciones técnicas y ambientales
En materia ambiental, Paso señala la ausencia de Declaratorias de Impacto Ambiental, es decir, resoluciones oficiales que validen o condicionen los estudios realizados por los desarrolladores.
Explica que los estudios de impacto ambiental siempre implican efectos negativos que deben ser mitigados, pero advierte que sin una evaluación formal del Estado, esos informes quedan incompletos desde el punto de vista institucional.
A esto suma cuestionamientos sobre la calidad de los datos utilizados. Por ejemplo, menciona modelos hidráulicos basados en registros de lluvias que no contemplan eventos extremos recientes, lo que podría derivar en obras subdimensionadas y futuros problemas de inundación.
También señala la importancia de que el proyecto cuente con avales provinciales antes de su aprobación definitiva, para evitar situaciones como la de reformas anteriores que luego fueron rechazadas por instancias superiores.
Cambios en la información y problemas de acceso
Otro punto crítico es el acceso a la información. Paso sostiene que los documentos del proyecto fueron modificados con el tiempo, lo que dificulta su seguimiento y genera desconfianza. Además, cuestiona la falta de herramientas accesibles para los vecinos, como mapas interactivos que permitan entender con precisión qué cambios impactarán en cada barrio o propiedad.
“Si el vecino no puede saber qué va a pasar en su casa o en su cuadra, entonces no está informado”, plantea.
Expansión urbana vs. consolidación de la ciudad existente
En términos de modelo urbano, el planteo de fondo apunta a una preocupación estructural: el riesgo de avanzar en nuevas expansiones sin consolidar previamente la ciudad existente.
Paso advierte que dos tercios del partido ya están loteados, y que el tercio restante representa una transformación histórica. Sin embargo, considera que el enfoque actual prioriza el crecimiento hacia nuevas áreas, en lugar de mejorar las condiciones de Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló.
En ese sentido, alerta sobre la posibilidad de generar una “ciudad de dos velocidades”, con desarrollos nuevos y áreas consolidadas que pierden valor, infraestructura y competitividad.
Paso insiste en que sus planteos no buscan frenar el desarrollo, sino mejorar el proceso de planificación. Reconoce que puede estar equivocado en algunos puntos, pero remarca la necesidad de dar una “vuelta de tuerca” para evitar repetir errores del pasado. “El problema no es planificar, sino cómo se planifica”, sostiene.
