Autor: Braulio Wenner Rumanó
Lugar de aves canoras
De pinos y de nidales,
Donde trinan los zorzales
En la colorida aurora;
Una atmósfera sonora
Que del mar suele llegar,
Como haciéndose escuchar
Con algún eco olvidado,
Que en el tiempo recordado
Será siempre Pinamar.
En las brisas mañaneras
Alzan las aves el vuelo
Reclamando al ancho cielo
El azul de su bandera.
El sol ya en horas primeras
Su luz comienza a mostrar,
Y al oír las aves cantar
La gente de este paisaje,
Gana en su alma un homenaje
Que le regala el lugar.
Entre el mar y la llanura
Hay una mano tendida,
Donde da la bienvenida
El desierto a la espesura.
De su flora la hermosura
Son sus acacios floridos,
Álamos, pinos tupidos,
Que dan asiento a la arena,
Y el tamarisco, la escena
De la costa y su sonido.
Ya en la tarde se sosiegan
Los gorjeos y volidos
De aves que tornan al nido
Y que al letargo se entregan.
La luna en la noche llega
Despidiendo al sol poniente,
Y los astros refulgentes
Guiñan desde el firmamento,
En tanto que mece el viento
A los médanos durmientes.
